Fuentes web
Entradas
Comentarios

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por qué lo hago?

¿Por qué como sin control?

¿Es la ansiedad? Y si es eso y lo tengo locaizado, ¿por qué no puedo pararlo?

¿Es algo que hay en m interior? ¿Tanto me odio que me quiero hacer todo el daño posible a través de la comida? Yo no tengo la sensación (conscientemente, al menos) de odiarme tanto…

Quiero que esto acabe pero no veo la salida…

Pues eso…que no he abandonado. Que no abandono. Que no me da la gana seguir asi toda mi vida.

Iré cogiendo fuerzas para volver a escribir. Sé que habéis seguido ahí y me disculpo por este tiempo de silencio.

Pero no me he ido. Así que ahora…HACIA DELANTE!!!!!!!

Un beso niñas.

Abandono

Hola amigas. He decidido abandonar la terapia. He quedado mañana con la psicóloga para hablar sobre ello, pero estoy casi convencida de que cuando salga de su consulta será por última vez.

No soporto estar engordando. La terapia conductista se centra sólo en hacer 5 comidas al dia y no me está ayudando a dejar de sentir asco y desprecio de mí misma. ya voy por los 72 kg, porque a las 5 comdas diarias hay que sumarle los atracones nocturnos, que la terapia y las listas de “cosas aternativas al atracón” no han conseguido eliminar. Necesito la seguridad que me da saber que si subo demasiado de peso lo puedo controlar comiendo menos o saltándome la cena un par de dias. O si me apuráis, cenando fruta y ensalada durate una semana, cosa que con esta terapia tampoco puedo hacer (porque tengo que comer primero, segundo y posre, y si es demasiado “ligero” la psicóloga enseguida me llama la atención sobre ello).

El problema no es de la psicóloga; ella hace bien su trabajo. Lo que ocurre es que la terapia conductista (o al menos sólo conductista) no parece ser lo que yo necesito.

En alguna ocasión se lo he planteado a ella, pero parece muy cerrada en cuanto a su método (no en vano el centro donde trabaja, así como toda su fomación, se basan en terapia cognitivo-conductual)…Y e estos meses de lo cognitivo aún no hemos ni hablado…Simplemente el tema de “los gamberros”, que sigo considerando que no se adapta a mi.

O tal vez no tengo ni … idea de lo que necesito, y simplemente lo que quiero es rendirme y bajar algunos kilos para volver a sentirme bien (o un poco menos mal) sin sentirme juzgada por una profesional.

Esto no es un buen ejemplo para las que vais a seguir en la lucha. Quizás no debería decir nada y simplemente dejar de escribir.

Me vuelvo a sentir fracasada, como tantas veces en mi vida en las que he empezado algo con ilusión y no he sido capaz de terminarlo.

Piscina y recelo

Hola niñas;

Hoy quiero contaros que me encuentro ligeramente mejor (aunque la semana a nivel comidas está siendo mala) y que he ido 2 dias a la piscina. Violeta tenía razón, hay de todo y nadie parece fijarse especialmente en mi. Cada vez tengo más ganas de abandonar las visitas a la psicóloga porque tengo la sensación de no avanzar (sigo recurriendo a la comida para calmar todos mis estados emocionales) y vuelvo a tener ganas de restringirme y de hacer dieta. Por otra parte, peso 71 Kg, más que nunca en mi vida.

Y otra cosa: Mientras estaba revisando la página para ver si me habíais dejado algún nuevo comentario, se ha acercado mi compañera de trabajo a pedirme algo. Como mi ordenador es muy lento, no me dio tiempo a cerrar la página, y creo que ha visto el título del blog y alguna cosa más. Así que puede que le dé por buscar en google y al final dé con el blog. Ella sabe que tengo un TCA, pero una cosa es contarle por encima lo que me pasa y otra muy distinta que lea las cosas que os cuento aquí  a vosotras. Ya sé que esto es un blog público, pero sabéis tan bien como yo que normalmente las personas que entramos en este tipo de páginas tenemos o hemos tenido trastornos de alimentación, y por esa razón más o menos somos capaces de empatizar y entendernos … pero que tu compañera de trabajo sepa que el dia anterior has tenido 3 atracones o que te miras el culo en el espejo 15 veces al día es humillante.

Incluso me han dado ganas de dejar de escribir… Si no lo dejo, tendré que confiar en la buena fe de mi compañera, en que yo no soy el ombligo del mundo ni ella tan cotilla, y en que no va a tratar de averigüar nada acerca de este blog. Y que si lo hace, tenga el respeto suficiente como para que al leer estas letras se dé cuenta de que esto es demasiado personal y me hace mucho daño que algunas cosas salgan del círculo que he creado en torno al tema, y cierre la página para no voverla a abrir nunca. Es buena chica y sé que sabrá comprenderlo y guardar un respetuoso silencio.

De momento nada más…últimamente parece que todas andamos poco animadas, o es impresión mia? Dónde andáis mis niñas? En el anterior post pedía ayuda a las que ya habéis pasado por la dismorfobia y cosas similares, pero obviamente también quiero saber de las demás…os echo de menos!

El infierno

Ay niñas!

¿Cómo explicaros lo que siento sin que suene a lo de siempre? Aunque en realidad es lo de siempre, pero con una sutileza que aumenta el sufrimiento…

Hoy fui a comprarme un bañador porque voy a empezar a hacer natación (recomendación de la psicóloga). Ya os podéis imaginar…probador de tienda+bañador=soy un monstruo.

No pude soportar verme las piernas en ese espejo. Os lo juro, son monstruosas. No es ese asunto de dismorfobia, no. Es algo objetivo y real. Después de eso me probé algunos pantalones y seguía pensando que dónde voy yo con esa ropa, si la parte de abajo de mi cuerpo está deforme.

Aún así, me compré el bañador y los pantalones (no suelo comprarme ropa). Salí del centro comercial debatiéndome con el impulso de pasar de la terapia y dejar de comer unos días para volver a sentir que controlo mi aspecto. Cuando llegué a la parada del autobús me puse a llorar. Pese a tantos años de trastorno, casi nunca he llorado por sentirme gorda, pero esta vez había algo diferente en mi interior. Por suerte o por desgracia, la terapia me ha hecho ver que dejar de comer y atracarme es un círculo en el que llevo metida 17 años y que sólo me ha llevado a pesar exactamente lo que peso ahora mismo. Y por otra parte, me he dado cuenta de que lo que pretendía esta tarde al proponerme volver a restringir comida era librarme de la horrible sensación que tuve en aquel probador, del infierno de sentir que te das asco a tí misma. Y me di cuenta de que dejar de comer no es la solución…pero POR FAVOR, que alguien me diga cual es! Quiero dejar de sntirme así…quiero dejar de sentirme monstruosa, gorda, torpe, horrenda. Quiero dejar de pensar que cualquiera que me vea con ese traje de baño va a sentir asco.

Por favor, las que ya hayáis superado esta fase, ayudadme. Lo necesito, de verdad.

Ejercicios

Hola guapas;

Ayer tuve una nueva cita con la psicóloga después de una semana espcialmente mala. Pese a que más o menos mantuve las 5 comidas y los registros, me he sentido mal a nivel anímico porque tengo la sensación de estar hinchada como un globo, de estar adquiriendo formas grotescas. Me he mirado obsesivamente el culo en el espejo durante toda la semana.

Ayer la psicóloga introdujo un nuevo ejercicio en mi rutina: apuntar las veces que me miro al espejo (o en los escaparates de la calle) y en qué situación se producen, apuntando lo que ocurre antes y después de mirarme. Es laborioso, pero me ha hecho darme cuenta de que realmente es una obsesión porque ayer sólo en una hora me había mirado 6 veces en diferentes superficies reflectantes.

la memoria me falla, pero Violeta o Miranda (lo siento chicas, no recuerdo quén) hablaban de ello en un post. hablaban acerca e cómo el mirarnos en un escaprate y pensar “qué gorda estoy” tantas veces al día era algo que hacemos de forma prácticamente incosciente y que sin embargo nos puede estar haciendo mucho daño. Una posible altenativa es no mirarse, forzarse conscientemente a no hacerlo. ¿Se os ocurre alguna otra?

Otra cosa nueva que hice en la consulta: el famoso ejercicio que me había prometido hace un par de semanas. Me sentó en el súper sofá de psicólogo (es una especie de puff gigante que parece que te va a fagocitar, jajaja) y me hizo cerrar los ojos. Me dijo que tratara de imaginarme la puerta de mi casa, la textura, el color, etc, y que cuando la tuviera perfectamente clara en mi mente levantara la mano. Después me hizo visalizar cómo el aire entraba y salía de mi curpo, y centrarme en eso. Si cualquier cosa (un ruido, un pensamiento, etc) me distraía de la respiración, tenía que enviar ese pensamiento a una nube (si, si, habéis leído bien) e imaginarme que esa cosa se iba alejando en la nube, y volver a concentrarme en la respiración.

Al parecer, el objetivo del ejercicio no es relajarse (cosa que yo pensaba en un principio) sino irse entrenando en algo que aún no sé lo ue es (no me lo ha dicho). tengo que hacer este ejercicio todos los dias durante 10 minutos.

Más cosas nuevas: muchos dias no hago ls 30 minutos de bicicleta que habíamos pactado, porque al finalizar el dia estoy tan cansada (trabajo, niño, etc) que no me da el pellejo. Asi que hemos pactado otro tipo de ejercicio: ir a la piscina cubierta, salir media hora antes del trabajo y caminar rápido durante30 minutos…Iré viendo cómo me adapto a ello porque con mis horarios de trabajo y con el peque, tendré que hacer malabarismos.

Cuando le dije que esta semana no me merecía el premio, se limitó a ser objetiva y enseñarme los registros de la semana: de 8 dias, lo había “hecho bien” 5 (en los otros 3 hubo atracón). Aunque mi sensación era de fracaso absoluto, ver aquello me hizo relativizar y darme cuenta de que, al fn y al cabo, esta seman sí me he merecido mi premio. Así que hoy me voy a la pelu y por la noche dejo al nene co mi madre y saldré un rato por ahí.

Y más cosas: Ya la semana pasada escribimos un montón de alternativas al atracón (escribir, darse un baño,llamar a alguien…) pero esta semana cuando han llegado los atracones he pasado olímpicamente de hacer esas cosa, porqe la sensación denecesitr comer tapa todo lo demás, y además me ocurrieron por la nochey ya no son horas de ponerse uno a dar un baño o a cantar. Le dije a la psicóloga que “cuando estoy en modo atracón no me apetece escribir, ni leer, ni nada de nada”, y ella me dijo que lo qe se busca no es necesariamente hacer algo que nos guste o nos apetezca, sino hacer algo que impida físicamente el atracón. Por ejemplo, fregar los platos u ordenar un armario.

He decidido imprimirme unos mandalas, pedirle prestados los lápices de colores al niño  y tenerlos a mano para cuando note que llega una crisis. ya os contaré qué tal.

Contadme de vosotras. Besos.

Hágase la luz…

…Y de repente la luz se hizo en mi mente.

Os cuento…aunque os parezca una obviedad, hoy he comprendido algo que va a ser fundamental en mi recuperación.

Durante la visita de hoy con la psicóloga y a raíz de un comentario de ella, me he dado cuenta de algo. A ver si lo puedo resumir…básicamente, desde los 13 años llevo repitiendo un círculo que conocéis bien: Me siento gorda, no como, eso me hace sentir bien hasta cierto punto, llegan los atracones, me siento fatal, vuelvo a sentirme gorda, vuelvo a no comer…y así durante 17 años. Desde fuera parecería lógico detener esta cadena que nunca me ha llevado a nada bueno, pero sabéis tan bien como yo que no es fácil, y por eso estoy en terapia.

Hasta aquí, no os cuento nada nevo. Pero aquí vienelo fundamental: en realidad, a no comer no estoy buscando adelgazar en sí, sino ALIVIAR EL SUFRIMIENTO QUE ME PROVOCAN PENSAMIENTOS DEL TIPO: “SI FULANITO ME MIRA EL CULO, VA A PENSAR QUE SOY UNA GORDA ASQUEROSA QUE NO VALE PARA NADA”. Y como ese, mil pensamientos/sentimientos más relacionados no tanto con la gordura sino con la propia imagen distorsionada y subvalorada que tengo de mí misma, y la excesiva importancia a lo que piensen los demás. Y en realidad es así, porque cuando no comía me sentía súper bien, podía charlar con cualquiera, me sentía fuerte y no me sentía acomplejada delante de los chicos, porque “estaba adelgazando, era capaz de controlarme”. Sin embargo, en las temporadas de atracón me daba vergüenza hablar con los chicos que me gustaban, porque me sentía gordísima y asquerosa y pensaba que todos se darían cuenta de lo foca que soy.

Todo esto es subjetivo. Mi cuepo es más o menos siempre igual, y de hecho a los chicos que les gusto les he seguido gustando durante bastante tiempo independientemente de estar en temporada de restricción o de atracón, cosa perfectamente lógica, por otra parte. Y también es absolutamente cierto que estar sin comer aliviaba ese profundo dolor que me provocaban los pensamientos negativos.

Así que la conclusión de todo esto, la clave de la recuperación, está en CÓMO ME RELACIONO CON MIS PENSAMIENTOS, no en cómo me relaciono con la comida. ¿Lo entendéis? Ojalá haya podido hacerme entender porque lo de hoy me parece algo súper importante.

De todas formas también me estoy dando cuenta de otra cosa: algunas cosas, por mucho que te las cuenten, no las comprendes DE VERDAD hasta que no te pasan a í o hasta que no las interiorizas y las haces tuyas a través de la experiencia.

Un beso muy fuerte para mis niñas hermosas. ¿Qué tal andáis esta semana?

Hola reinas;

El otro día buscando infrmación sobre terapias para los TCA me encontré con el informe de un enfermero que trabajaba conjuntamente con un psicólogo y un psiquiatra en un caso de bulimia nerviosa. Me llamó poderosamente la atención que, según sus palabras, “a la paciente se le asignó un enfermero y un psicólogo (hombres) porque el género es importante en estos casos”.

¿Por qué me llamó tanto la atención?  Por varios motivos: primero, nunca pensé que el género del teraeuta fuera algo realmente importante, algo que pudiera afectar a la terapia y tenido en cuenta por los profesionales. Segundo, porque en el caso de ser así, yo siempre me habría inclinado a pensar que era al contrario, es decir, que preferentemente las terapeutas tendrían que ser mujeres por aquello de la empatía de género. Y por último, porque yo misma me enfrenté a todo esto cuando comencé a tratarme el TCA. Todos los profesionales que me han asignado hasta ahora (la enfermera y las dos psicólogas) eran mujeres, excepto el psiquiatra, que además de ser hombre, el día que me pasó consulta estaba acompañado de un estudiante de medicina, también hombre. Y aunque le conté las mismas cosas que le habría contado a una mujer, me sentí distinta…y no sé si realmente mis palabras y mi lenguaje gestual tenían la misma entonación, intencionalidad, etc, que si se hubiera tratado de una mujer. Por alguna razón, yo siempre me he sentido más cómoda con médicos hombres (creo que tiene algo que ver con mi ausencia de figura paterna, porque veo en ellos a esa figura y me inspiran confianza…aunque esto es una elucubración mía), y por ello me puse contenta al saber que al menos el psiquiatra era varón…y sin embargo hablarle a un hombre de mis atracones me generó más incomodidad que contárselo a una mujer, tal vez por el tema de la aprobación por parte del sexo opuesto que he buscado toda mi vida.

No sé, puede que os parezca una tontería, pero yo a este tipo de cosas les concedo importancia. Me gustaría saber vuestra opinión al respecto.

Muchos besines.

Despacito…

Hola nenas.

La visita a la psicóloga del pasado miércoles se nos quedó corta (como es habitual; es de una hora y siempre estamos una hora y cuarto y parece poco…) y al final no hicimos el ejercicio…y no me quiso decir lo que era. Pero me dijo que lo haríamos la semana que viene.

Las nuevas consigna para esta semana son: comer sin ver la tele y posar los cubiertos entre cada bocado.  Me está resultando complicado, porque yo como muy muy deprisa (más bien engullo) y suelo distrerme con algo mientras como (tele, lectura…) para no pensar demasiado en lo que estoy tragando.

Está siendo duro, porque es una sensación muy extraña comer tan despacio…no sé dónde poner las manos cuando poso los cubiertos, jejeje…Por otra parte, me doy cuenta de que al suprimir estímulos como la tele he ganado en control sobre la comida. Ya casi no me pongo ansiosa cuando tengo el plato delante.

Sospecho que esta etapa será larga y que la velocidad a comer será mi caballo de batalla por mucho tiempo, pero cada día que consigo hacer las cosas bien me llena de alegría y de orgullo.

No sé si os había contado que la psicóloga me hace siempre una llamada de “seguimiento” a mitad de la semana…la verdad es que tengo mucha suerte al poder contar con esta terapia. Ah! Y tampoco sé si os conté otra cosa…decidí renunciar a la psicóloga de la seguridad social, porque me daba cita una vez al mes y su tratamiento se estaba solapando con el de la otra…así que preferí dejar ese recurso para otra persona, dado que la seguridad social está tan colapsada.

Un beso enorme para todas.

Hola niñas;

Veo que hace varios días que no me dejáis ningún comentario, excepto Violeta. Espero no haber hecho o dicho nada que os haya podido molestar.

Hoy quiero hablaros de algo súper importante. Hace tres meses más o menos comencé a informarme acerca de cómo es la terapia para recuperarse de un TCA. Y una de las primeras cosas que vi (e hice) fue lo de hacer 5 comidas al dia y registrar cada cosa que se come o bebe, con la hora y los pensamientos/sentimientos asociados.

Primero comencé con aquel manual de auto-ayuda (¿os acordáis?), y después con la psicóloga. Pues bien: en estos días, después de una recaída y de casi una semana en la que he vuelto a hacer las cosas bien, me estoy dando cuenta de la importancia REAL de todo esto. Veréis, hasta ahora, para mí hacer los registros era como una anécdota, algo que servía para que el psicólogo satisfaciera su necesidad de “datos estadísticos” acerca de los desordenados y estrafalarios hábitos de comida de una persona con TCA. Y lo de hacer 5 comidas…en fin, como os podréis imaginar, una persona que puede hacer un ayuno de una semana, comer 14 veces en un dia, saltarse el desayuno porque se siente hinchada del atracón de la noche anterior…y muchas cosas más…como comprenderéis, digo, lo de hacer 5 comidas le suena a ciencia-ficción. En realidad, de alguna manera, pensaba que había que “intentar”  hacer las 5 comidas, pero que si no tenías hambre y te saltabas el desayuno y el tentempié de media mañana, no pasaba nada.

Ahora me estoy dando cuenta que no. Y me estoy dando cuenta por mi experiencia, no porque me lo diga nadie o lo lea en un libro. Es absolutamente necesario hacer las comidas aunque no se tenga hambre, y a ser posible más o menos a las mismas horas. Me he dado cuenta que mi organismo está un poco “majareta” en ese sentido, y lo mismo tengo un hambre voraz que nada de hambre, independientemente de las horas que hayan pasado desde la comida anterior.  También me he dado cuenta de que mi concepto de lo que es un ración “normal” de comida está muy deformado. Cuando hago 5 comidas ordenadas al dia, al principio tiendo a comer cantidades excesivamente grandes, con lo cual termino el dia sintiendome físicamente pesada. Pero a medida que pasan los dias, noto como el organismo se va regulando y las raciones comienzan a normalizarse. También disminuye la ansiedad cuando tengo el plato delante. Y supongo que, si sigo así, en unas semanas más comenzaré a sentir hambre cuando realmente el cuerpo necesite combustible, y a no sentirla cuando no sea necesario.

Un ejemplo que se me ha ocurrido para ilustrar todo esto es el siguiente: Una persona va al médico con una infección. El médico le receta un antibiótico y le dice que lo tiene que tomar cada 8 horas (ni antes ni después) y durante 10 días (nunca suspender el tratamiento antes e esos 10 dias aunque ya no le duela lo que tiene infectado). Pues bien, ese paciente puede no saber absolutamente nada acerca de lo que es una bacteria, cómo se reproduce, cómo puede hacerse resistente al tratamiento, etc…y si no hace caso al médico, probablemente la infección volverá, y con mas fuerza. Sin embargo, si cumple con las instrucciones delmédico aunque no tenga muy claro por qué tiene que hacer lo que él dijo, entoces se curará.

No sé si me he explicado bien…en realidad lo que quería decir es que ahora lo de comer 5 veces ya no me lo voy a tomar como algo “aproximativo”, sino que me voy a obligar a comer esas 5 veces y en un horario lo más regular posible. También intentaré ceñirme a esas 5 comidas, y aunque sienta ansiedad por comer trataré de esperar a la siguiente comida. En realidad no deberían pasar más de 3 horas sin comer algo. Un horario aproximativo sería:

8:30 desayuno

11:30 almuerzo

14:30 comida

17:30 merienda

20:30 cena

Y como ceno siempre pronto para cenar con el niño, quizás un pequeño refrigerio a eso de las 11:30 si me acuesto tarde.

El otro día la psicóloga me dijo que va a empezar a pesarme en la consulta y que íbamos a hacer “un ejercicio”. Me pica la curiosidad.

Un beso para todas y gracias por seguir conmigo. Sois un gran apoyo para mí porque nunca me juzgáis y estáis ahí en los momentos buenos y en los malos.

Entradas antiguas »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.